¿Cansado de discutir sobre las pantallas? Prueba este reinicio de verano

Familia cristiana disfrutando junta de actividades sin pantallas durante el verano

El verano llega con sol, libertad, gente que se acuesta tarde, helados y, para muchas familias, un aumento drástico del tiempo frente a las pantallas.

Sin rutinas escolares, los niños tienden naturalmente a usar tabletas, videojuegos, YouTube y redes sociales. Lo que comienza como "solo un poco más de tiempo frente a la pantalla" puede convertirse rápidamente en horas diarias, y en poco tiempo, los padres se encuentran teniendo la misma conversación agotadora una y otra vez.

"Cinco minutos más."

"Pero los demás tienen más tiempo en pantalla."

"¡Estoy aburrido!"

Si esto te suena familiar, bienvenido a la paternidad veraniega.

La buena noticia es que reducir el tiempo frente a las pantallas no tiene por qué significar discusiones constantes, castigos severos o convertirse en el policía de la familia.

Hay una mejor manera.

Cómo reducir el tiempo frente a las pantallas en verano sin tener que luchar constantemente

Si te preguntas cómo reducir el tiempo que tu hijo pasa frente a las pantallas durante el verano, comienza por establecer expectativas claras antes de que te pida un dispositivo.

Decide cuándo podrás usar pantallas, qué responsabilidades son prioritarias y qué momentos del día permanecerán libres de ellas. Luego, dedica esas horas a jugar al aire libre, leer, desarrollar tu creatividad, realizar las tareas del hogar, compartir tiempo con tu familia y descansar.

Es más fácil establecer límites saludables al tiempo que los niños pasan frente a las pantallas durante el verano cuando comprenden el ritmo del día.

El objetivo no es temer a la tecnología ni eliminar todas las pantallas.

El objetivo es ayudar a los niños a disfrutar de la tecnología sin permitir que esta controle su tiempo, sus actitudes, sus relaciones o su capacidad para afrontar el aburrimiento.

¿Por qué el tiempo frente a las pantallas en verano se hace mucho más difícil?

Durante el año escolar, gran parte del día de un niño ya está estructurado.

Tienen clases, deportes, amigos, tareas escolares, clubes y actividades que, naturalmente, llenan su tiempo.

Luego llega el verano.

De repente, hay largos periodos de tiempo sin estructura.

Los niños necesitan estimulación. Las pantallas les brindan entretenimiento instantáneo con muy poco esfuerzo. En comparación con construir un fuerte, leer un libro, crear algo o encontrar un amigo con quien jugar, las pantallas son más fáciles.

Por eso, el problema no suele ser la pereza.

Es conveniente.

Y la comodidad es difícil de igualar.

El aburrimiento no es el enemigo

Una de las mayores mentiras que se les ha vendido a los padres modernos es que los niños nunca deberían aburrirse.

En el momento en que un niño dice: "Estoy aburrido", muchos padres se sienten inmediatamente responsables de solucionarlo.

Pero el aburrimiento suele ser la cuna de la creatividad.

Piensa en tu propia infancia.

Muchos de tus mejores recuerdos probablemente no surgieron de entretenimiento cuidadosamente planeado. Surgieron de crear aventuras, construir cosas, explorar al aire libre y usar tu imaginación.

El problema es que el aburrimiento resulta incómodo.

No solo para niños.

También para los padres.

Porque tenemos que tolerar las quejas el tiempo suficiente para que surja la creatividad.

Esa suele ser la parte más difícil.

Dejen de hacer de las pantallas la opción predeterminada

Muchas familias enseñan sin darse cuenta a sus hijos que las pantallas son la actividad por defecto y que todo lo demás es la alternativa.

Intenta cambiar esa mentalidad.

En lugar de:

"¿Qué deberíamos hacer además de usar pantallas?"

Prueba:

"¿Cuándo estarán disponibles las pantallas hoy?"

Este pequeño cambio modifica las expectativas.

Las pantallas se convierten en una actividad más entre muchas, en lugar de ser el centro del día.

Un plan sencillo para que los niños pasen tiempo frente a las pantallas este verano

Un plan para el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas durante el verano no tiene por qué ser complicado.

Comience con estos cinco pasos:

1. Elija cuándo están disponibles las pantallas

En lugar de permitir el uso de pantallas durante todo el día, crea uno o dos periodos de tiempo de pantalla predecibles.

2. Establece momentos del día libres de pantallas

Las comidas, las actividades familiares, el tiempo al aire libre, las rutinas para ir a dormir y la primera parte de la mañana pueden transcurrir sin pantallas.

3. Antepón las responsabilidades al entretenimiento

Vestirse, hacer las tareas del hogar, leer, ayudar en casa y pasar tiempo al aire libre pueden hacerse antes de que comience el tiempo de ocio frente a las pantallas.

4. Mantén visibles las opciones sin pantallas

Crea una lista escrita de actividades que tu hijo pueda elegir cuando se aburra. Esto reduce la tentación de recurrir automáticamente a un dispositivo electrónico.

5. Establece tú mismo los límites

Los niños se dan cuenta cuando sus padres imponen límites que ellos no están dispuestos a respetar. Deja que tus hijos te vean desconectar de tus dispositivos, estar presente y disfrutar de la vida lejos de las pantallas.

El plan no tiene por qué ser exactamente igual todos los días.

Lo importante es que tus hijos sepan que las pantallas tienen un lugar en la familia, pero no la gobiernan.

Los niños se desarrollan mejor con una estructura, incluso cuando insisten en que no es así.

Fíjese que dijimos ritmo, no horario.

Una rutina proporciona previsibilidad sin convertir el verano en un periodo escolar.

Un ritmo sencillo podría ser algo así:

  • Responsabilidades matutinas

  • Juegos al aire libre

  • Tiempo de lectura

  • Actividades creativas

  • Conexión familiar

  • Tiempo frente a la pantalla después de que se hayan completado las prioridades

Los niños aprenden rápidamente que la responsabilidad está por encima del entretenimiento.

Este enfoque elimina muchas batallas innecesarias porque las expectativas ya están claras.

Conexión antes de la corrección

Esto es algo que muchos padres descubren:

Las batallas por la pantalla suelen ser batallas de conexión disfrazadas.

Los niños no siempre buscan más entretenimiento.

A veces buscan llamar la atención.

Buscan emociones fuertes.

Buscan comodidad.

Están buscando una relación.

Antes de imponer otra regla, pregúntate:

  • ¿He conectado hoy con mi hijo/a?

  • ¿Nos hemos reído juntos?

  • ¿Les he prestado atención sin hacer varias cosas a la vez?

  • ¿Se sienten solos?

A veces, quince minutos de conexión intencional logran más que otra charla sobre el tiempo frente a las pantallas.

Dales algo mejor

Seamos honestos.

Quitar las pantallas rara vez funciona.

Los niños necesitan algo que los reemplace.

El objetivo no es crear un hogar libre de pantallas.

El objetivo es crear una vida más interesante que la que se ve en la pantalla.

Pensar:

  • paseos en bicicleta

  • Aventuras en el patio trasero

  • Juegos de globos de agua

  • Juegos de mesa familiares

  • Retos de lectura

  • Proyectos de construcción

  • Cocinar juntos

  • Búsquedas del tesoro por el vecindario

  • Visitas a la biblioteca

  • Servir a los demás

Es mucho menos probable que los niños se aferren a las pantallas cuando la vida está llena de alternativas significativas.

Enseñar autocontrol, no solo obediencia

La crianza de los hijos va más allá de controlar un dispositivo.

Estamos educando a nuestros hijos para que reconozcan cuándo algo bueno está empezando a influir en ellos.

Primera de Corintios 6:12 nos recuerda que no debemos permitir que nada nos domine. Este principio se aplica a adultos, adolescentes y niños.

Nuestros hijos deben comprender que la tecnología es una herramienta. Puede ser útil, educativa, creativa y entretenida. Pero se vuelve perjudicial cuando empieza a controlar sus emociones, a acaparar su atención, a dañar sus relaciones o a sustituir las responsabilidades que Dios les ha encomendado.

Por eso, los límites de tiempo frente a la pantalla no deben presentarse únicamente como un castigo.

Son una oportunidad para enseñar sabiduría, responsabilidad, gratitud, moderación y autocontrol.

Habla con tus hijos sobre lo que sucede en su interior cuando se les quita una pantalla.

¿Se enfadan?

¿Sienten que no pueden parar?

¿Piensan constantemente en volver a ello?

¿Te parecen aburridas otras actividades de repente?

Estas conversaciones ayudan a los niños a reconocer lo que sucede en sus propios corazones.

Nuestro objetivo no es simplemente criar hijos que sigan las normas sobre el tiempo frente a las pantallas mientras nosotros los observamos.

Nuestro objetivo es formar jóvenes que puedan tomar decisiones acertadas cuando ya no estemos a su lado.

El desafío de una hora

Si tu familia está teniendo problemas con el uso de pantallas este verano, empieza poco a poco.

Elige una hora al día.

Solo una.

Durante esa hora, sustituya las pantallas por momentos de conexión familiar intencionada.

Dar un paseo.

Juega un juego.

Lean juntos.

Construye algo.

Oren juntos.

Hablen juntos.

Rían juntos.

Puede que descubras algo sorprendente.

Lo que tu hijo realmente deseaba no era otro vídeo.

Fue una conexión.

Lo que tus hijos recordarán

Dentro de unos años, es probable que tus hijos no recuerden los vídeos de YouTube que vieron.

No recordarán los partidos que jugaron un martes por la tarde cualquiera.

Pero recordarán cómo se sintió tu familia.

Recordarán los paseos en bicicleta.

Recordarán las conversaciones nocturnas.

Recordarán las aventuras en el patio trasero.

Recordarán haberse sentido amados, vistos y conectados.

Esos son los recuerdos que perduran.

Y esos son los momentos por los que vale la pena luchar.

Este verano, no te centres únicamente en reducir el tiempo frente a las pantallas.

Céntrate en construir una vida de la que tus hijos no quieran escapar.

Las batallas en la pantalla podrían no desaparecer de la noche a la mañana.

Pero poco a poco, ayudarás a tus hijos a descubrir algo mejor.

Y esa es una victoria que vale la pena perseguir.

Preguntas frecuentes


👉 ¿Quieres ánimo semanal para la paternidad?

La crianza no está pensada para hacerse solo. Déjanos acompañarte—ofreciéndote ánimo, ideas nuevas y recordándote que siempre hay esperanza.

✉️ Sí, envíame ánimo
Respetamos tu privacidad

Anterior
Anterior

No somos el Salvador de nuestros hijos

Siguiente
Siguiente

¿Mi hijo olvidará todo este verano? La verdad sobre la pérdida de aprendizaje durante el verano